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Mientras en Moscú los funcionarios de la agencia espacial de Rusia buscan excusas para justificar los reiterados fracasos de su programa, para el próximo domingo se espera que uno de ellos -el más resonante- llegue a su fin de la peor manera.
La sonda, concebida para investigar el suelo -Grunt, en ruso- de una de las lunas de Marte -Phobos-, nunca pudo encender sus motores y separarse de la órbita terrestre. El lanzamiento había sido considerado un éxito, pero después de girar bajo monitoreo de una central ubicada en Perth, Australia, dejó de enviar señales y ya no pudo ser controlada desde la superficie.
Así, la misión quedó trunca y la millonaria inversión está perdida. Solamente falta saber en qué lugar de la atmósfera dejará de resistir el calor, se desintegrará y caerá en múltiples trozos a la superficie.
Según la animación realizada por Analytical Graphics (AG), la zona de caída de la nueva basura espacial será entre las latitudes 51.4º Norte y 51.4º Sur, lo cual incluye a muchas de las principales ciudades del mundo, como París o Londres. Sin embargo, por el momento resulta imposible saber en qué sitio preciso lo hará.