El tratamiento médico al que fue sometido en los últimos meses parece no haber hecho mella en el líder, trajeado con un atuendo militar –verde oliva- muy formal. Chávez también exhibe cabello debajo de una tradicional boina. Los partidarios que han podido verle ya, se mantuvieron durante horas, de pie, y aguantaron la fatiga ocasionado por la multitud fervorosa que lucha por entrar a despedir al "comandante".
La gente esperó por horas, bajo un inclemente sol, para ver la caravana que partió ayer temprano desde el Hospital Militar. Miles de personas caminaron, muchos incluso treparon sobre árboles. La devoción por el líder es casi religiosa. Fotografías, imágenes, pinturas. El rostro de Hugo Chávez estuvo en todos lados. Las consignas se extendían como un electrizante eco en una multitud tremendamente conmovida por la pérdida.
"Honor y gloria, por su valentía, a nuestro comandante, Hugo Chávez Frías”, gritaban hombres, mujeres y niños; empleados públicos, amas de casa, familias enteras, estudiantes, profesionales. "Estamos aquí desde las nueve de la mañana. No nos iremos sin verlo”, sentenciaron. En sus rostros estaba la huella del cansancio. “Casi no hemos dormido, la noticia nos agarró ayer en nuestros trabajos. Esto ha sido muy duro”, dice una de ellas.