
«Sabemos que puede ser difícil hacer un viaje con estos cambios de altitud, pero el Papa no tuvo la más mínima preocupación ni incertidumbre. Quiso hacer esta etapa y la hará con la absoluta convicción de que puede hacerla bien», subrayó el padre Lombardi, respondiendo a una pregunta de los periodistas sobre los temores por la salud del Papa durante este viaje. Se trató, indicó, de hacer una «breve etapa, evitando la permanencia nocturna, y tendremos que lograrlo todos con ímpetu». A los que le preguntaron si como remedio contra la altitud el Papa masticaría hojas de coca o tomaría té de coca, el vocero vaticano respondió: «No me resulta. Pero no me sorprendería, porque al Papa le gusta participar en las costumbres particularmente compartidas. El Papa hará lo que crea oportuno; me resulta que existen usos de cultura popular para reaccionar a la altitud: algunos benen una especie de mate y otros mastican una hoja de coca. ¿Qué hará el Papa? No me lo ha dicho. Cuando le ofrecen mate, lo bebe». También Juan Pablo II, durante su viaje apostólico a Bolivia en mayo de 1988, tomó la infusión de hojas de coca que le ofrecieron para mitigar los efectos de la altitud.
En el séquito que acompañará al Papa durante el vuelo solo habrá un cardenal, el Secretario de Estado Pietro Parolin, y también viajará, como se acostumbra, un empleado del Viaticano: esta vez le toca el turno a un empleado de los servicios sanitarios, y, en lugar del cardenal Marc Ouellet, Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, que tiene otros compromisos, viajará con el Papa el Secretario de la Comisión, con encargo de presidente, Guzmán Carriquiry.
Aunque el viaje del Papa a Ecuador, Bolivia y Paraguay sea el primero después de la creación del único dicasterio para los medios de comunicación vaticanos (la Secretaría que el Papa encomendó a la guía de don Dario Viganò), «no creo que en este viaje cambie algo –indicó Lombardi–, han pasado solo cuatro días y todavía no han comenzado a dar indicaciones. Claro, los que pertenezcan a la Secretaría tendrán mayor autoridad, pero por lo demás nos moveremos como lo hacemos normalmente, y los cambios serán introducidos gradualmente; a don Viganò –añadió sonriendo Lombardi– lo llamaremos “jefe del dicasterio”, para no faltarle el respeto».
Cuando le preguntaron si entre los movimientos populares que participarán en el encuentro de Santa Cruz habrá una organización de homosexual, el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede afrimó: «Escuché que habrá una representación de homosexuales en uno de los encuentros de los movimientos populares en Santa Cruz, pero no creo que el Papa elija quién debe participar o dé indicaciones al respecto. No puedo confirmar si el Papa dio o no indicaciones sobre esto». Francisco participará el 9 de julio en la jornada final del encuentro mundial de los movimientos populares en la ciudad boliviana de Santa Cruz.
El primer encuentro, como se sabe, se llevó a cabo en el Vaticano el 24 de octubre del año pasado, y el Papa pronunció un importante discurso. El encuentro en Santa Cruz tiene una importancia particular en el ámbito de este viaje de Papa Bergoglio a Sudamérica y, en general, de su Pontificado. Como se recordará, participó en el enecuentro en el Vaticano el presidente de Bolivia Evo Morales, pero en calidad de líder popular.
Francisco el el cuarto Pontífice, recordó Lombardi, que visita Sudamérica. Pablo VI hizo un solo viaje para visitar Colombia, en agosto de 1968. Juan Pablo II hizo 18 viajes (el primero en enero de 1979, República Dominicana, México, Bahamas, y el último en 2002, Guatemala y México) y visitó prácticamente todas las naciones de la región. Benedicto XVI hizo dos viajes y visitó tres países (Brasil, México y Cuba).
Lombardi recordó los «difíciles conflictos» que viven los países sudamericanos, relacionados las fronteras o con gobiernos autoritarios, y explicó que Francisco, con su visita, «pretende animar el proceso de paz y de armonía, y de desarrollo participativo y democrático». Este es el noveno viaje de Papa Francisco «y la primera vez que visita tres países juntos». El tema del viaje es único: «la alegría del anuncio del Evangelio», aunque en los diferentes países habrá lemas diferentes. Desde el punto de vista de la seguridad, «el clima está tranquilo. En los recorridos en los que el Papa se encontrará con muchas personas, usará papamóviles abiertos preparados localmente. Para los desplazamientos más veloces utilizará coches normales, cerrados pero no blindados».