
Unas dos millones de personas se esperaban el domingo en las calles de la gran manzana para participar en este colorido desfile anual, apenas dos días después de la decisión.
El desfile arrancó a comienzos de la tarde, después de un minuto de silencio por quienes no pudieron asistir, fallecidos como consecuencia del sida, el suicidio, o asesinados por el odio.








