
El pontífice realizó estas reflexiones durante un encuentro que mantuvo en la Plaza de San Pedro del Vaticano con participantes de la IX Peregrinación Internacional de Acólitos y Monaguillos, que se celebra del 3 al 6 de agosto en Roma.
"Si no ponemos resistencia a la acción de Dios, él tocará nuestros labios con la llama de su amor misericordioso, como lo hizo con el profeta Isaías, y esto nos hará aptos para acogerlo y llevarlo a nuestros hermanos", señaló Jorge Bergoglio a los miles de monaguillos procedentes de países como Francia, Italia, Portugal, Suiza, Hungría o Serbia, según detalló la Santa Sede.
El pontífice citó al profeta Isaías para insistir a los presentes en la importancia de no encerrarse en su propia fe, sino transmitir la alegría de Dios al prójimo.
"Como Isaías, también a nosotros se nos invita a no permanecer cerrados en nosotros mismos, custodiando nuestra fe en un depósito subterráneo en el que nos retiramos en los momentos difíciles", sostuvo.
"Estamos llamados más bien a compartir la alegría de reconocerse elegidos y salvados por la misericordia de Dios, a ser testigos de que la fe es capaz de dar un nuevo rumbo a nuestros pasos, que ella nos hace libres y fuertes para estar disponibles y aptos para la misión", agregó.
Bergoglio aludió asimismo a la belleza de "descubrir que la fe nos hace salir de nosotros mismos, de nuestro aislamiento y que, precisamente rebosantes de la alegría de ser amigos de Cristo, el Señor, nos mueve hacia los demás, convirtiéndonos naturalmente en misioneros".
Durante su discurso, el papa agradeció a los asistentes el haberse "puesto en camino desde diversos países para peregrinar a Roma, el lugar del martirio de los apóstoles Pedro y Pablo".
"Gracias por vuestra disponibilidad de servir en el altar del Señor, haciendo de este servicio una cancha de educación en la fe y en el amor al prójimo", agregó.
Algunos monaguillos que participaron en esta ceremonia, de carácter festivo y muy musical, pudieron saludar al papa al final del encuentro y entregarle algunos regalos como la estatua de una virgen o un pañuelo de color rojo.